Soliloquio bajo cielos.

viernes 23 de octubre de 2009

[By Angelreich.deviantart]

Monedas, ciegas en mis manos de papel…, torturadas por la soledad y la efímera sonrisa. Sólo el cause del frío de las noches demuele mi figura, húmeda… con fragancia de espuma en copas de licor. Aquí, los tragos sobre grados de inconciencia, en la noche más vacía que mi galaxia a conocido.

Miro tobillos negros, mujeres sucias revolcándose en trémulos se esperma, piel terrible; pecadora de senos y coitos azulinos. Entonces grito a las brisas mi soledad solitaria, encadenado a errores y lóbulos de cielos estrellados. Ahora, mi caricia se desdobla…, me veo muerto bajo lagunas de órganos golpeados, la estampa de mis ojos se cubre de un pardo-rojizo, mi cabeza… se humedece, y allí me veo; asfixiado de sustancias, invadido por oxígenos densos, con las caderas sobre mi cabeza y los ojos en el suelo.

La trasparente memoria se la lleva el bandido, mi autorretrato me lo quedo yo…, cueros, pieles, dedos, sinónimos que viajan por mi vieja neurona, estiran mi lágrima y me desnudan bajo los cielos más infinitos; más infinitos que los románticos cielos de Saturno.

“Desde las mañanas su mano de estrías golpeaba un sombrero de sueños, su joven figura estaba más muerta que las calles…, entonces, allí lo ví tendido, con sangre en los ojos, convulsionando los sueños. Le estruje su caricia, toque sus labios blancos…, pues ante cualquier cosa; es mi padre.”

Sueños

lunes 12 de octubre de 2009


Miedo es estar abandonado sin piernas,
miedo es bailar sin brazos ni caricias.
Soñar es perder la conciencia y respirar espectros,
soñar es caer en la inconciencia y diluir las neuronas.

Te dejo desnuda con los brazos abiertos,
con las ganas de llevar contigo la sonrisa.
Te dejo brillante en un cielo de espuma,
contagiada de vientos y lamentos.

Te dejo bailado en la inconciencia,
con parpados de metales blandos.
Como si la demencia fuera parte de los cielos,
seré prudente, tus ojos ya van muertos.

Como si de tus ojos nacieran mis miedos,
desde tu cabeza ocultando los sueños.
Sincero será el sollozo, puesto que mi sangre,
ya es un río caudaloso.


Dos poetas atados de cintura

domingo 4 de octubre de 2009


V
iajamos en una cápsula de metales preciosos, sobre oxigeno etílico y arena fragmentada. Colocamos los ojos en bandejas de barro fantasmal, riendo hipnotizados… , ahogados por una luna crepuscular.

Observando la inmensidad del océano caímos en acantilados esmeralda, que en sus espacios vertiginosos y espaciales; bestias blancas y rocas fluorescentes se posan estáticas. No pueden más nuestros ojos, la cruda imagen árida de este mundo nos confunde con espejismos cristalinos.

Conjugamos las lenguajes vaporosas, le damos importancia a este cielo desterrado, queremos que el espacio se deforme, que los besos solares carcoman nuestra piel. Sin poseer abrigo voluptuoso de escamas, nuestras rodillas caen y nuestros ojos desaparecen danzando entre la melodía de lobos quebradizos, lobos que nos miran con tristeza abisal, entonando coros de pena planetaria.

Costas amarillas de sol nos muestran brillantes monturas de arena, nos muestran vitrales de algas que se entremezclan con pies descalzos, con aguas verdosas y cales putrefactos. Ambos caímos interpretando sonrisas y letras aladas, con dedos malgastados llenamos de poesía las costas; de sangre, de gritos, de amor y desamor. ¡Los mejores versos!, pues la marea los devoro como queriendo ser parte de la dulzura de nuestra neurosis.

Las densas esferas nos llevan a otro sitio, donde los rostros de porcelana nos quitan la voz, donde la risa desaparece y nuestras manos caen como el rocío. Nuestras pupilas se dilatan observando estructuras en bloques carcomidos por el sol y el viento, invadidos por la soledad del desierto. También vemos melancólicos maderos encendidos por rosas y claveles, en cruses discapacitadas y violentas de amargura.

Nos arrodillamos frente a una cruz trebolada, compartiendo nuestros hombros, pues la noche cae y los sueños son su mejor compañía.

“Cerraron sus ojos y fueron crucificados por espectros, por los sueños íntimos se ahogaron; por el pensamiento y la conciencia. Ahora los veo allí, sobre las rosas empapados de locura…”


Dedicado a mi amigo Ricardo Rivera

Surrealismo sostenido

jueves 17 de septiembre de 2009

[La girafa ardiendo - Salvador Dalí]

“Sostengo los aromos de niebla en mis manos, en mis dedos marchitas las violetas, tan aromáticas y densas como el íntimo susurro. Sostengo el viento lento sobre mis hombros y mejillas, el polvo de estrella que trasporta los unísonos. Sostengo la fiebre en mi cabeza, la nube congelada en mis pupilas.


Yo contemplo las paredes, las pizarras de algodón y los bosques, también los desiertos congelados que guardan mis miedos (secretos).


Sostengo los mares en mi pecho, entre mis piernas las medusas y en mi nariz la paloma encendida. Sostengo mi cabeza afiebrada y hermética, mirando así también sostengo; los horizontes, la arboleda triste y los orígenes.

Yo contemplo las manos vaporosas, estas atrapan el sol y lo vuelcan sobre la plástica tierra. Yo sostengo mis miedos y sueños, mis paisajes y mis delirios…

…Sostengo, sin ser (yo) sostenido”

Irreales las cabezas que tocan los cielos, también la manos que ahondan la tierra. Surrealistas son los pasos que cruzan cordilleras, y de la misma forma surrealista la mirada infinita.

Intrépida la forma que miré a lo lejos, como contornos de aves con piernas puntiagudas… celestes y negras; índigo y perladas.

Ahora toco mis ojos vacíos y siento el temor infinito, el espectro nítido de mi mente que se derrama por mi boca, pareciendo arañas ciegas que se electrizan en mi vientre. En ese momento anclo mis manos al cielo y me sostengo, tomo dos estrellas gemelas y las añado en mis ojos, así avanzo iluminando los astros; los astros y mi mente.

Dibujo mi vértebra espinal en la luna, dibujo mi fragilidad y me tumbo en la cornisa de este plástico mundo, allí desde mi cabeza una marejada de neuronas esparcidas y devoradas por gatos hambrientos se ve cada vez mas inmensa.

Sólo me queda observar el mar volar, al individuo terco que busca su aurora… muy terco, ni siquiera mira sus manos ensangrentadas, ni su rasgada piel, ni tampoco sus negros y secos tobillos. Me queda observarlo y quizás tomar su mano, envolverlo en la seda espacial, brindarle mis alas y volar con él hacia el abismo.

Como agua y fuego.

jueves 10 de septiembre de 2009

[Salvador Dali - Gradiva Descubre las Ruinas de Antropomorfa]

Llueve tanto sobre las lagunas de mi mente, llueve tanto sobre los charcos que reflejan tus cielos. Se quema mi garganta a fuegos y gritos, se quema el reflejo acuoso; se evapora al instante.

Son trizas tus manos y piernas, son trizas las extremidades completas.
Anexo el frío y el miedo, azulino y brillante sobre mis pupilas amargas. Atrapo los tuyos, los tengo guardados, aquí y ahora con la mano en la llaga.

Llueve tanto sobre tus ciegas tierras, llueve tanto a mi lado, entre lo oscuro de tus besos.
Traslúcidos los cuerpos, somos entes en paisajes oníricos.
Llevamos atada a nuestra alma la divina luz, la vertiginosa tormenta, la esperma entre las manos y también así las heridas.

Se quema mi garganta a fuegos y gritos, se queman las alas de mis aves de plata.

… llueve tanto, quema tanto; el amor y su esencia, el impacto y su espasmo.

Colapsando al sentimiento

jueves 3 de septiembre de 2009

[E. Munch - El Grito]

Aquí miro sus huesos a través del blando orgasmo mutilado. Aquí sus manos contagiadas de esperma, aquí elevando el crepúsculo de su neurona.

Como así la vida se forma, como así la nube se angosta y la brisa levanta los descarados cimientos pútridos y arenosos. Así también sus metálicas aguas, su río que besa y se posa en mi esfera… pesada como mis parpados carcomidos, estos que también así te miran sumisa entre tus cielos.

Ahora miro a través de los ojos y veo el enorme hueco oscuro, veo un cuadrúpedo unicornio sedoso entre lagunas, posado entre la sedienta y verdosa atmósfera.

Lo sabemos, se duerme la esencia y la memoria, caen los relámpagos a tornasol… fortuitos en tus manos. Aquí te veo entre el verde muerto, entre el ojo denso, entre la cornisa de tus sueños. Se angosta la nube y también el recuerdo, se mueren las voces y el desenfreno. Caen cual brisa acongojada, caen cual bruma y así van naciendo tus cielos frutales.

Figura la niebla cegadora, aquí en el frío la humedad inunda el pensamiento, se filtra a través de la fibrosa piel temerosa, se caen los cielos y tocan las cabezas; se caen sus estrellas una a una en el abismo.
Aquí dibujo los cuartos en óleo, los dibujo íntimos entre las miradas del mundo, porque a pesar de todo no existe nada mas abstracto. Aquí sobre mi boca los cabellos de luna, también los cielos de fuego eterno, manchados y semblantes por la pena misma de este amor vacío.


“Ya claro estrujo los últimos versos, la inspiración se acorta pero no se ablanda, no deja pasos de luz nítida. Por el contrario no veo mas que embrujadas palabras que tiritan entre la bruma negra que nos cubre.
Con tus cielos, con tus montes, con tu grito melodioso avanzo… me indigna la cruel y bizarra copia de tu ser, que se plasma en un cristal férrico, en los espejos, ¡en los espejos!.”

M.

jueves 27 de agosto de 2009

[René Magritte - Los amantes]

Baje al toque de una campanada. Todo brillaba, incluso las frágiles e inmensas murallas. Los tobillos balancearon mi trastorno, este corporal que denota una amarga sicosis.

Me devolvieron una miraba de papel, de nuevo frágil corroí las andanzas de esta gente electrizada. Son los choques momentáneos los que hacen que mi cuerpo se derrumbe, los que hacen que las amargas entrañas lleguen a mi boca. Entonces supongo que tragar la sangre o el carboncillo de los celos me haría brillar un poco.

Cadáveres y mas cadáveres se asoman y cobijan en mi sien, se quedan esperando el retorcido espasmo muscular, aquel que llega hasta mi cabeza y la detona; aquel que impacta y limita. Entonces sigo chillándole a mi ser interior, pidiéndole una danza o tonada grisácea que complemente aquel momento, algo que acomodara a los anónimos y viles gobernantes.

Tumbado en la tierra, extendí mis raíces a lo largo de mil umbrales, agigante mi espíritu, tome las miradas de todos y dibuje mi tragedia… la tragedia que todos estaban esperando.

Vivir este amor roto no vale la pena, vivir este amor ciego absorbe mi alma… ella se va volando, toca tus mejillas entre la brisa cortante, te estremece, pues aunque no pueda tocarte el infinito amor deslumbra la visión de tus ojos. Torbellinos recorren tus extasiados cabellos, en ese instante derrumbe los muros fluorescentes, avance, ¡corrí!. Agite el aire cual abrigo, atrape los sueños y deseos, tome tus brazos; ya son de mi cuerpo, tus brazos y piernas. Ahora abierto el beso rítmico de entonces, con la música a sus espaldas.

¡No puedo mas! , dios mío… ¿Dejare de soñar?
 
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