Martes 29 de diciembre, 2009
Si de mi estancia hiciera la nuestra, unos ojos de cerezo volarían por los aires. Y si de aquellos un bocado de sangre se hundiera en mis mejillas, las sonrisas de brisa golpearían las caderas.
Naciendo de ti van las palabras y las dudas, y en mi corazón el desvelo de una lágrima y un prófugo grito, aquel que en su vibrato lleva una letra de dulces olivos con otra escarchada en un color violeta…, ambas son lentas, violentas, ambas sencillas, pero indirectas.
[Jugando con un bosquejo, más real que la metáfora más muerta]
Miércoles 30 de diciembre, 2009
Una luna alcoholizada no sabe más que hablar, y un mar cegado de coitos azules… nos supo contemplar. De aquella forma un amanecer con espesas nubes se monta en tus cabellos, y los míos dudosos sólo viven el momento.
Como un farol de roca rodea nuestros cuerpos, y en nuestras siluetas arco-iris manchados de completa esencia adolescente… ¿adolescente? , si.
[Vivir el momento o degollar la espesura]
Jueves 31 de diciembre, 2009
Y se van las brisas y las olas, y el nácar renace entre unos pulpos ahogados. Las miradas se turban, dejando a su iris machacada entre un bostezo de estrellas y conchas.
Que miramos a lo lejos, es un pelicano desplumado…, es un beso recortado entre el unísono más calmo. Pues allí estamos, durmientes de frío entre la soledad solitaria, gimiendo un beso y una mano orgásmica que sacude los órganos; ¡los llena de gozo!
… y ahora nosotros, dos…, dormimos sin tregua bajo la luz de la luna.
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Viernes 01 de enero, 2010
Así todo sorprende, y su subconsciente se avergüenza de los hechos. La brisa es pregunta, y los ojos peces abriendo sus bocas fuera del agua.
Dramatizaciones y estados alcohólicos se sobreponen al sentimiento, el que es capaz de exhalar…, aún algo de aire.
… y yo digo, lo sincero de la razón encrucijará la falsa cruz de la apariencia, y mis ojos serán el karma; ¿tu karma?
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Sábado 02 de enero, 2010
Pregunto si la realidad existió, pregunto por los besos y también por las sonrisas. Pregunto por el ocaso destiñendo tu figura, por mis manos en la arena insinuando una caída.
Durmiendo pregunto si en mi sueño te alcanzo, pregunto por tu peso de espuma… , por el tú y yo recostados en las sabanas. Allí pregunto por qué tus ojos confusos aniquilan mi sonrisa, y por qué mis besos te estremecen a mi antojo.
… sólo me pregunto, a donde fue la realidad.
¿Somos tú y yo?




