Monedas, ciegas en mis manos de papel…, torturadas por la soledad y la efímera sonrisa. Sólo el cause del frío de las noches demuele mi figura, húmeda… con fragancia de espuma en copas de licor. Aquí, los tragos sobre grados de inconciencia, en la noche más vacía que mi galaxia a conocido.
Miro tobillos negros, mujeres sucias revolcándose en trémulos se esperma, piel terrible; pecadora de senos y coitos azulinos. Entonces grito a las brisas mi soledad solitaria, encadenado a errores y lóbulos de cielos estrellados. Ahora, mi caricia se desdobla…, me veo muerto bajo lagunas de órganos golpeados, la estampa de mis ojos se cubre de un pardo-rojizo, mi cabeza… se humedece, y allí me veo; asfixiado de sustancias, invadido por oxígenos densos, con las caderas sobre mi cabeza y los ojos en el suelo.
La trasparente memoria se la lleva el bandido, mi autorretrato me lo quedo yo…, cueros, pieles, dedos, sinónimos que viajan por mi vieja neurona, estiran mi lágrima y me desnudan bajo los cielos más infinitos; más infinitos que los románticos cielos de Saturno.
Miro tobillos negros, mujeres sucias revolcándose en trémulos se esperma, piel terrible; pecadora de senos y coitos azulinos. Entonces grito a las brisas mi soledad solitaria, encadenado a errores y lóbulos de cielos estrellados. Ahora, mi caricia se desdobla…, me veo muerto bajo lagunas de órganos golpeados, la estampa de mis ojos se cubre de un pardo-rojizo, mi cabeza… se humedece, y allí me veo; asfixiado de sustancias, invadido por oxígenos densos, con las caderas sobre mi cabeza y los ojos en el suelo.
La trasparente memoria se la lleva el bandido, mi autorretrato me lo quedo yo…, cueros, pieles, dedos, sinónimos que viajan por mi vieja neurona, estiran mi lágrima y me desnudan bajo los cielos más infinitos; más infinitos que los románticos cielos de Saturno.





